Las opiniones expresadas en los comentarios de las entradas son personales e intransferibles y, para nada, son mi propia opinión, a no ser las firmadas por mi. Si quieres opinar, eres libre, pero con respeto hacia mis ideas. este es mi cortijo y no aceptaré insultos hacia mi persona, por lo que se moderarán siempre los comentarios.

jueves, 26 de enero de 2012

La sed de los vampiros

Ha terminado el juicio a Francisco Camps por la trama de los trajes. El veredicto: No culpable.






Y por mucho que los progres de poca monta intelectual opinen, el veredicto dice claramente que no se puede demostrar que los trajes del sr. Camps hayan servido para compensar ningún trato de favor.

Y, eso, es lo que se juzgaba.

La credibilidad de El País, Público y demás progresía rancia ha quedado en entredicho.

La persecución a la que ha sido sometido el expresidente de la comunidad valenciana ha sido, cuando menos, feroz y cruel a la par que engañosa.

Por mucho que le fastidie a los cerebros pensantes como Ignacio Escolar, Arturo González, Ángeles Caso o al mismísimo Polanco, Camps no es culpable de las acusaciones a la que fue sometido.

Pero lejos de acatar la sentencia, toda esta marabunta de vampiros ávidos de sangre liberal, ponen en entredicho la libertad y el honor del jurado popular que ha dejado sin efecto sus torticeras mentiras que han vulnerado el sagrado derecho a la presunción de inocencia, pilar básico de nuestro Estado de Derecho.

Ningún progre, hoy, puede ser considerado demócrata puesto que no reconocen como justa una sentencia que el pueblo, representado por 9 personas, ha emitido. Todo lo contrario. Inflaman a su masa borreguera para que se partan la cara por ellos en la calle mientras ellos twitean en el calorcito de su despacho.

La historia se repite: el analfabetismo al servicio de la izquierda rancia guerracivilista.

A ningún progre le he oido exigir que José "el campeón" Blanco abandone sus cargos públicos, tal y como hicieron con Camps.

A ninguno de estos progres les he oído decir "perdón".

Ninguno de esos progres ha tenido la dignidad de reconocer la derrota de su caza al hombre...

Pues bien, señoras y señores: el pueblo ha hablado:

Camps no cometió ningún tipo de delito con los trajes.

Sin embargo, otra cosa sería investigarle y juzgarle por sus desmanes al frente del gobierno valenciano.

De la misma manera que lo exijo para muchos otros, también exijo, como ciudadano, saber en qué se ha gastado el sr. Camps el dinero de los valencianos hasta acumular una de las mayores deudas de este país.

Lo he pedido por activa y por pasiva para el gobierno Zapatero, para José Griñán, para Barreda o para Touriño en Galicia y, también, lo solicito para Camps.

Los políticos deben de responder, penalmente y con su patrimonio, por sus excesos...

TODOS los políticos.

Sin importar el color político...

¡¡TODOS!!


El pueblo lo demanda...

¿Por qué los partidos de izquierda están en contra?
¿Por qué, sr. Rubalcaba?
¿Por qué, sr. Llamazares?


¿Por qué?

miércoles, 25 de enero de 2012

El doctor Monzón

El pseudocómico de La Sexta, en su defensa de los valores de izquierda de tolerancia y defensa de la libertad de expresión, insulta a todo aquel incauto cuyo único pecado es tener una ideología diferente.








Vaya por delante mi animadversión por este personaje. Lo reconozco: Me repugna.


De lo más profundo de las cloacas socialistas, ha emergido este individuo siniestro de gesto retorcido que predica el odio eterno y violento a todo cuanto se le pone ideológicamente enfrente.


Ávido anticlerical, confunde el laicismo con la persecución implacable de todo aquello que suene a religión cristiana, vomitando toda su basura intelectual contra la iglesia católica, mientras pide el respeto universal hacia otras creencias religiosas y no religiosas. 


Es que meterse con los musulmanes, o con los judíos, no es de izquierdas.


Defiende la libertad de culto, eso sí, siempre y cuando no te declares cristiano; y define sin rubor a toda la clase sacerdotal como pederastas indemnes.


Hace necesario uso de la palabra fascista en cualquiera de sus alocuciones contra el PP y carga con violencia, contra aquellos que, en aras de la libertad de expresión que, curiosamente, él mismo defiende como buen izquierdoso, piensan de diferente manera y así se manifiestan.


Pero esto no lo manifestó nunca mientras llevaba la mano entre las piernas, cuando iba montado en bici. Tan solo tuvo los huevos de hacerlo a la sombra de aquel que podía protegerle: El infame incompetente.


Lejos están los tiempos en los que el maestro del humor Gila hacía, sin ningún tipo de sonrojo, crítica hacia aquellos que no pensaban como él.


Pero lo hacía con estilo, de manera respetuosa.


Y, aún así, le costó caro, muy caro, en los tiempos tenebrosos del reverso oscuro de la democracia. Pero tuvo los cojones de defender sus ideales cuando en este país no se podía.


Gila, siempre más y mejor.


Sin un insulto.


Sin una falta de respeto.


Porque las cosas, se pueden hacer desde el respeto, aunque el dr. Monzón no lo crea. La democracia, al revés de lo que piensa este fascistoide de izquierdas, no te da el poder ni la potestad del insulto, la violencia verbal ni de la apología del linchamiento.


Debería tomar ejemplo de D. Miguel.




Una cosa es crear una parodia de aquello en lo que no estás de acuerdo como denuncia de lo que crees injusto y, otra muy diferente, es crear el caldo de cultivo de cultivo necesario para la caza, captura y agresión del adversario ideológico.


Lo que este individuo salido de los más hediondo de las cloacas progres ha iniciado contra Hermann Tertsch debería ser perseguido y penado por la ley.


El periodista de Telemadrid, ya sufrió en sus carnes una agresión de un descerebrado, al hilo de alguno de los chistecitos del inefable Monzón hace algo más de dos años.


Monzón, no calibró bien su gracejo y no tuvo en cuenta que, aunque parezca mentira, aún los puede haber más descerebrados que él mismo. Solo hay que leer algunos de los comentarios de sus acólitos cuando Público se hizo eco de la noticia (gracias a Dios, aún quedan otros con un mínimo de sentimiento democrático en la izquierda que no justificó los hechos).


Pero lejos de mostrarse como un ser humano, la rata rastrera de Monzón, ha vuelto a la carga con la solicitud de un linchamiento público y virtual al periodista madrileño, por no defender el punto de vista sectario del graciosillo aragonés en el caso Garzón.



Apoyado en su lameculos de cabecera, el pseudocómoico vuelve a solicitar a lo más inculto de sus huestes que se persiga a Terstch.




Sólo el dr. Monzón será responsable de lo que le pueda ocurrir a Hermann Tertsch, puesto que todavía anda suelto el descerebrado que le pateó las costillas por obra y gracia de los chistecitos del graciosillo de La Sexta.




Lo peor de todo es que a este listillo, por lo que parece, todavía no le ha dado la neurona que le queda viva, para comprender que sus palabras pueden traer consecuencias. 


Graves consecuencias.

jueves, 19 de enero de 2012

La búsqueda de un bien de rango superior

Y es que ya cansa tanta tontuna en el caso de Baltasar Garzón.





Y no por él, que puede (y debe) decir lo que crea oportuno en su defensa, faltaría más.

En su mano está usar todas las armas legales a su alcance para librarse del marrón que, por su propia egolatría y narcisismo, se le viene encima. Seguro que el Tribunal Constitucional sí garantizará la limpieza de su proceso.

Los escuchados en sus investigaciones, no tuvieron esa misma oportunidad. Él no se la garantizó.

En parte, le entiendo. Debe de ser duro verse desplazado de "Juez estrella" a "Juez inhabilitado". Duro no. Debe de ser muy jodido. Porque creerse listo es una cosa, pero tratarnos de gilipollas al resto y saltarse las garantías constitucionales en aras del "gran bien perseguido" es otra muy distinta. Sea quien sea el investigado y por el motivo que sea.

Pero lo realmente preocupante es la reacción de algunos cejunos zetaperos y demás agentes sociales intelectualmente trasnochados adjuntos a los ideales zurdos más radicales.

Defender lo indefendible está muy feo. Y más, si lo que se defiende es la comisión de un delito.

Pero lo más grave es justificar ese delito.

Todavía no he escuchado a ninguno de esos izquierdosos decir, en defensa de Garzón: "No señor. Ese señor no ha cometido ninguna irregularidad". Lo que defienden es el uso de esos recursos ilegales para la investigación. La búsqueda de un bien de rango superior, le han llamado algunos.

Esa frase es terrible. Temible, más bien, pues está sujeta a la más cruda subjetividad.

Porque puede ser que, para mi (y, parece ser, para el Tribunal Supremo también), sea más importante saber que, si un día me juzga Garzón por la comisión de un delito, sea más importante que se garantice la limpieza del proceso y se me pueda juzgar de manera justa (incluyendo mi derecho a una defensa), que garantice que mi condena o absolución sean acogidas a derecho; que el contenido en sí de la investigación que me podría empujar al lugar que, hoy, ocupa Baltasar Garzón: El banquillo de los acusados.

Es decir, que la mujer del César, aparte de serlo, debe de parecerlo, por muy puta que sea.

Y preocupa, también, la posibilidad de que este señor, haya utilizado métodos muy similares para meter en la cárcel a más gente, incluyendo a los terroristas asesinos de ETA. Porque, en el fondo, con la limpieza del proceso, lo que se garantiza es que, hasta esos bastardos asesinos, van a tener un proceso tan literal a La Ley que no podrán acogerse a ningún resquicio legal para librarse del trullo.

Eso, y no otra cosa, es lo que Baltasar Garzón ha puesto en riesgo. La limpieza de las reglas del juego: LA JUSTICIA.

Es tan sumamente subjetiva la bobada del "bien de rango superior", que cualquiera podría justificar cualquier medio para justificar cualquier fin, que es lo que los aduladores del sr. Garzón piden: IMPUNIDAD.

Pero eso es algo que la izquierda lleva décadas haciendo.

Si es la izquierda la que se alza en armas contra el poder establecido, es una revolución y es loable, estupenda... Aunque termine en dictaduras tan sumamente sangrientas y despóticas como las de Castro, Stalin, Kim Jong Il, Mao o Pol Pot; y encumbran a los "altares socialistocomunistas" a personajes siniestros como el Che Guevara o Santiago Carrillo.

El argumento del "bien de rango superior" es muy peligroso. Con él, se podrían justificar, no solo las escuchas telefónicas ilegales (pecata minuta), sino las torturas para sacarle información a un detenido, la pena de muerte, los chivatazos a los terroristas, el terrorismo de estado, el terrorismo de ETA...

El nazismo, la teoría del espacio vital de Hitler, el Holocausto, las purgas Stalinistas, las desapariciones de la época Pinochet, la violencia de género...

Todas estas atrocidades son justificables, continuando con el argumentario de los defensores de Garzón, en aras de "la búsqueda de un bien de rango superior".

Porque, sin dudarlo, ese es el argumento que Adolf Hitler hubiese utilizado en un hipotético proceso judicial: "Aniquilé a 6 millones de judíos en los campos de exterminio por la paz en el mundo, que es un bien de rango superior a la vida de las personas". Y, como él así lo ha visto y, como Garzón, también tenía muchos seguidores, cegados por la ideología, que lo pensaban, a la calle con una pensión vitalicia y a dar charlas y conferencias a 100€ la palabra.


El que quiera entender, que entienda.

Y el que no, que siga defendiendo que el fin justifica los medios.

martes, 17 de enero de 2012

Gaspar Llamazares: Ese botarate trasnochado

En lo más oscuro del averno comunista, sobreviven personajes como Gaspar Llamazares.





Personajes a los que se les llena la boca de decir la palabra democracia mientras añoran tiempos pretéritos en los que las chekas, los gulags y las purgas eran el entretenimiento favorito de sus ideólogos.

Personajes como Llamazares repugnan profundamente. Son demagogos, violentos verbales y aprovechan la democracia en la que, por principios, no creen, para aprovecharse del sistema.
Se quejan del bipartidismo porque les deja sin voz y con un voto que ralla lo ridículo por innecesario y obviable.

Ellos preferirían el "multipartidismo" cubano...

O el norcoreano...

Son la semilla ideológica de la izquierda radical fascistoide. De los convencimientos que mueven  la maquinaria de los últimos caudillos y tiranos que quedan en el mundo y de los movimientos terroristas.

Enarbolan la bandera de la libertad y la igualdad mientras arremeten contra el Tribunal Superior y soflama no acatar las sentencias de los tribunales.

Como en el caso de Baltasar Garzón al que se le está juzgando estos días por prevaricación.

Llamazares dulcifica los delitos de su partener ideológico, justificando el fin con los medios: Solicita la impunidad del exmagistrado.

Da igual que Garzón delinquiera...

Lo importante era juzgar al Generalísimo...

Justifica, en definitiva, los métodos que aplicaba aquel al que ataca...

También Franco actuaba así...

Y Stalin...

Los Gulags... Las Purgas...

El fin justifica los medios...


Se permite el lujo de asegurar que no está al servicio de todos los españoles. Su sueldo, lo pagan sus votantes, dice el muy ignorante. Como si los impuestos fuesen selectivos...

Hay que ser mentecato...

Desde luego, a Gaspar Llamazares, nunca nadie lo meterá en la lista de tontos útiles...

No se merece ni el apelativo de tonto.

lunes, 16 de enero de 2012

Ata sempre, D. Manuel.

Con la muerte de D. Manuel Fraga Iribarne, se va un pedazo importante de la historia de España.

D. Manuel tuvo la mala suerte de nacer 40 años antes de lo que le tocaba. Aunque ocupó varias carteras ministeriales con Franco, siempre fue un demócrata convencido y lo demostró en plena transición, siendo el político clave y el gran ideólogo de la Constitución que hoy nos ampara.

Su carácter agrio, casi de abuelo cascarrabias, nunca le dio ese plus que algunos llaman "talante" o "carisma", para haber ocupado una presidencia del gobierno para la que estaba más que sobradamente preparado.

El tiempo nos ha demostrado que no sólo de talante debe vivir el político.

Y es que, D. Manuel, en general, no caía bien. Pero fue uno de los más brillantes políticos de su generación. Muy por encima de la media.

Con él llegó la modernidad a Galicia. Llevó servicios tan básicos como la electricidad, el agua corriente y el teléfono a lo mas profundo de la Galicia rural, ya en los estertores del siglo XX. Preparó a Galicia para su entrada en el siglo XXI cuando, todavía, estaba en una época casi feudal.

En 15 años, Galicia avanzó más social, política y económicamente que nunca y se dio a conocer en el mundo gracias al apoyo de la Xunta de aquellos años a eventos como el Xacobeo y a las campañas de promoción turística que se hicieron, con el apoyo de las Casas de Galicia de todo el planeta.

Invirtió no pocos esfuerzos en la potenciación del uso del gallego e hizo una gran defensa de la cultura autóctona sin, por ello, pretender alejar a Galicia de España. Todo lo contrario. Él, que había sido ministro del Generalísimo, que se olvidó de su tierra 40 años, llevó a Galicia a ser la comunidad solidaria, moderna y tolerante que es hoy.

D. Manuel fue un gran gallego y un gran español.

De su mano llegó la gran reforma de la derecha española. Borró de un plumazo, toda semilla antidemócrata que quedaba en la extinta Alianza Popular para fundar el que hoy es el gran partido nacional español. Un partido en el que caben el amor a España y al terruño por igual.

Sin excesos ni extremismos.

El hueco que deja D. Manuel en la vida política no será ocupado nunca por nadie. Con él, se va el último gran estadista español.

Se ha ido el último y genuino político incorruptible. El último de una raza que se ha dejado la vida y la salud por servir a los demás.

Descanse en paz,  D. Manuel.

Ben merecido que o ten.


sábado, 14 de enero de 2012

Paraíso de delincuentes

España se ha convertido en un paraíso para los delincuentes. Por desgracia, en España la justicia, hace mucho tiempo, dejó de ser universal, ciega y, valga la redundancia, justa.



Tanto los delincuentes de guante blanco como los más villanos y crueles, hacen su agosto en este país, con la magnificiencia de los magistrados, atados de pies y manos por unas leyes demasiado permisivas.

La garantía de la necesaria presunción de inocencia, pisotea, en muchos casos, la integridad moral de las víctimas y las condena a la pena mayor que una persona puede cumplir: La indefensión.

De esta manera, y al hilo de los fallos de hoy de la Audiencia de Sevilla con respecto al caso Marta del Castillo, el pueblo siente que, hoy, se puede creer menos en la justicia que ayer.


Muchos somos los que tenemos el convencimiento de que los tres exculpados, algo tuvieron que ver en la muerte y desaparición de Marta. Entiendo que de la creencia al convencimiento, debe haber un paso importante: las pruebas. Y, que sin el sustento de las pruebas, no se debe condenar a nadie. Sin embargo somos muchos los que pensamos que el peso de las evidencias en su contra era más que suficiente.

El hecho de que este estado sea tan garantista con los derechos de los delincuentes, hace que, por ejemplo, la negativa de Miguel Carcaño a desvelar el paradero del cuerpo de Marta, no sea penado por la ley, ante la desesperación y la impotencia de la familia.




Resulta paradójico que, de la misma manera  que se ha condenado a Carcaño en función de una confesión y unos indicios, tanto su hermano, como su cuñada y su amigo del alma no hayan sido condenados en función de esa misma confesión y de esos mismos indicios.

Hoy, en este día tan duro, #todossomosmarta
y estamos al lado de sus padres, hermanas y el resto de su familia.
Algo no funciona en la justicia española cuando los terroristas condenados por delitos de asesinato disfrutan de ciertos beneficios, un juez guarda sumarios en un cajón en función de su conveniencia política, un gobierno autonómico hace caso omiso de las órdenes judiciales en materia de educación y política lingüística con total impunidad, el fiscal general del estado de turno hace y deshace a su antojo en materia de corrupción en función de su carnet de partido o los más torticeros chorizos de poca monta disfrutan de su libertad con, en algunos casos, una cantidad insultante de delitos y detenciones a sus espaldas.

Ante todo ello, el ciudadano honrado y honorable de a pie se siente indefenso, llegando incluso a poder meterse en un buen lío judicial si, en defensa de sus derechos, reduce o repele la agresión de un delincuente.

Tan sólo espero que nuestro nuevo ministro de justicia tome nota para el endurecimiento de las penas por los delitos más graves y el cumplimiento íntegro de las penas de todos aquellos que cometan delitos de lesa gravedad y a los reincidentes. 

Muchos lo deseamos.

jueves, 12 de enero de 2012

Funcionarios "(in)docentes"

Buceando por internet, me he encontrado con este artículo de Juan Pedro Serrano (maestro docente valenciano, según sus propias palabras), vomitado desde el más profundo rencor social.


Él, evidentemente, está en su derecho de opinar lo que le venga en gana... ¡¡¡faltaría más!!!

Pero el derecho a la libertad de expresión también ampara a aquellos que ni somos funcionarios, ni somos docentes... Ni siquiera trabajadores en activo.




Y, en aras a ese derecho a la libertad de expresión, me permito contestarle.

Los "argumentos" de este señor, son de todo menos solidarios. Son el exponente de lo más cruel y repugnante del ser humano. El egoísmo de aquel que, desde un estatus blindado ante la adversidad, protesta, no por la falta de derechos, sino por la ausencia de privilegios.

Me asquea que alguien, con la que está cayendo en este país en el que más de dos millones de familias no perciben ningún ingreso, vomite todo su odio social y político sin ningún tipo de argumento, eso sí, con el bolsillo lleno del dinero de todos los españoles.

Tras leer el artículo del sr. Serrano, todavía me quedan dudas sobre si protesta porque le ha salido una almorrana o porque... Por cierto, sr. Serrano... ¿Por qué coño protesta usted?

Debería usted callarse. Como muchos otros funcionarios sin conciencia social.

¿Qué pretende con este artículo?¿Dar pena?¿Desahogarse?¿Ladrar todo aquello que no es capaz de decirle a quien corresponde a la cara?¿Tras escribirlo me seguirá mirando por encima del hombro, sr. Maestro funcionario?

No me haga reír, por favor...

En el mundo laboral libre, usted no duraría ni un segundo. Ni usted ni la mitad de los que son como usted.

¿Se ha planteado alguna vez en su vida lo que es vivir del subsidio de desempleo?
¿Se ha planteado alguna vez ir a una oficina del INEM a hacer cola para sellar la puta tarjeta del paro?
¿Se ha planteado alguna vez no tener más de 100 días de vacaciones al año?
¿Se ha planteado alguna vez lo que es trabajar más de 40 horas a la semana?
¿Se ha planteado la posibilidad de que su empresa esté tres meses sin pagarle?
¿Se ha planteado usted la posibilidad de no poder pagar su vivienda?¿Su ropa?¿Los alimentos de su familia?
¿Se ha planteado alguna vez lo que es pelear un puesto de trabajo en base a los resultados? (¿Ha leído usted el informe PISA?)
¿Se ha planteado alguna vez que su medio de vida no dependa de que ese día su jefe/jefa haya o no haya tomado el All-Bran?
¿Se ha planteado alguna vez un estado laboral precario y vivir con el yugo del despido y los EREs colgado del pescuezo?¿Y tener que ir a trabajar enfermo para no perder el puesto, o para no tener que cerrar la puerta, si se da la circunstancia de ser autónomo?
¿Se ha planteado alguna vez solidarizase con las clases trabajadoras de este país que no tiene sus privilegios?

De verdad... ¿Se ha planteado alguna vez coger una azada y ponerse a cavar hoyos para plantar guisantes, a pesar de que sabe de que les va a perder dinero?

No me joda, hombre... No me joda... 

Que hay por ahí gente, incluso funcionarios, que se juegan la vida a diario por un puñado de euros mientras usted lidia con los peligrosísimos alumnos que le han tocado en suerte.

Mi consejo: mañana no vaya a clase. Lo que menos necesitamos son profesores como usted que trasladen su pesimismo y su rencor social a nuestros hijos.

Eso sí, no se olvide del cafecito de media mañana, no vaya a ser que desfallezca.

martes, 3 de enero de 2012

Público y el contador de nubes

Ha sido empezar a contar nubes, y el infame incompetente ya ha comenzado a llevarse por delante a muchos de aquellos que le han adulado y encumbrado hasta el nivel de la beatificación social(ista); la mayoría, hacinados en el avispero ideológico de Público.

La noticia de la solicitud de concurso voluntario de acreedores de Público, a pesar del buenismo de algunos que "lamentan" su situación (algunos con la copa de cava en la mano), es una gran noticia para la libertad de este país.

Que el máximo exponente de la propaganda prozapateril haya fracasado, a la par del fracaso de su gurú ideológico y toda su panda de adláteres socialistas y socialistos, es el reflejo del fracaso del modelo demagógico y dogmático de este socialismo rancio que, ahora sí más que nunca, debe de reinventarse si no quiere irse por el sumidero de la historia.

El fracaso de Público es el fracaso de la izquierda radical que ha cargado contra todos aquellos que se les han puesto ideológicamente delante con las armas del insulto, la descalificación y la petición de censura y cierre.

Público ha recibido una buena ración de su propia medicina. Cierra aquel que, de manera hipócrita, ha solicitado una y mil veces el cierre y la censura de Intereconomía por su línea editorial y el escarnio público de Federico Jiménez Losantos por decir lo que piensa sin tapujos y sin medias tintas. 



Cierra el azote de la corrupción ajena a sus ideales, el azote de la Casa Real... El adalid del aborto, del anticlericlarismo, de la negociación con los asesinos, de la resurección de los viejos fantasmas del franquismo...

Que Público se haya autoerigido en adalid de la libertad de expresión es un insulto hacia la inteligencia del pueblo. Ni siquiera su sectarismo ha garantizado su viabilidad.




Es curioso que el director del mencionado diario, hable en su editorial de hoy de éxito ideológico y de posicionamiento como referencia de la progresía editorial de este país, para disculparse, al igual que a uno que ya conocemos, en elementos externos y en la crisis para justificar el próximo cierre de tan bendita publicación.

No consigo entender que, ante tamaña atención por parte de sus lectores, el periódico no sea económicamente viable. 

Vamos, sr. Maraña, que no todo era tan cojonudo... ¿no?

Yo me alegraría del cierre del diario Público como castigo a su sectarismo, su hipocresía y su defensa de lo indefendible en base a las mentiras y divagaciones esquizofrénicas de sus gurús intelectuales.

Que gente como Ignacio Escolar, el gran Wyoming, Joaquín Sabina, Arturo González o Marta Nebot se queden sin medio en el que vomitar toda su diarrea intelectual, es una buena noticia para la libertad en este bendito país.

Sin duda, una muy buena noticia.



Si hay gente por la que me apena el cierre de una empresa es por aquella que, ajena a las lineas editoriales, conseguían llevar un mendrugo de pan a su casa imprimiendo y maquetando la basura ideológica y dialéctica de los defensores del zapaterismo; o limpiando los despachos de aquellos que han llevado, con su apoyo, a la ruina a este país. Para todos ellos, para los curritos de a pie, mi más profundo sentimiento de solidaridad.

Para todos aquellos que, con vuestra intolerancia, vuestro sectarismo, vuestras mentiras y vuestra voluntad demagógica, habéis conseguido la división de España, el enfrentamiento del pueblo y el sostenimiento dogmático de un sistema fracasado, mi más absoluta repulsa.

lunes, 2 de enero de 2012

La verdad

Tras las medidas anunciadas por el nuevo gobierno del PP en materia de presión fiscal, muchas han sido las voces necias que se han alzado ante tamaña afrenta del sr. Presidente del Gobierno de España, D. Mariano Rajoy.





Incluso muchos de los que otrora hacían campaña en su favor y le declararon su amor político eterno, reniegan de él ante las medidas adoptadas.

Muchos de ellos, en multitud de tertulias políticas, defendían los hechos que todavía estarían por venir. Medidas de ajuste que, no por anunciadas, dejan de ser tan dolorosas como necesarias.

Incluso, animaban al entonces candidato a ser valiente y hacer lo que se debió hacer antes para no llegar a la situación de casi emergencia nacional en la que estamos sumidos.

El momento de las decisiones ha llegado y, como no, ahora se bajan del carro de lo que defendían no hace muchas semanas.

Las medidas de ajuste y, porqué no decirlo, recorte, son necesarias en aras del bien común. Los ajustes que, en su momento, ni quiso ni tuvo el valor de afrontar el infame incompetente. Las medidas que, una y otra vez, se pidieron y sugirieron desde muchos sectores sociales para que, hoy, no fuesen tan dolorosas para el ciudadano de a pie.

Es Zapatero y no otro, el responsable y culpable de las condiciones a las que hoy nos enfrentamos; y es a él, y no a ningún otro, al que debemos pedir explicaciones. Él y sólo él ha dejado el legado que ha llevado al equipo de gobierno de Rajoy a adoptar estas medidas.

Decía el inefable Rubalcaba que España no se merecía un Gobierno que nos mienta. Llegaron en base a la sangre que muchos derramaron de forma inocente por nuestra libertad y la gran mentira de su investigación. Continuaron en el poder por la gran mentira de la desaceleración económica y las reuniones con los asesinos; y se han ido engañando a la ciudadanía en materia de déficit.

Yo invito a D. Mariano Rajoy a que nos diga la verdad. El ciudadano quiere saber en qué situación real está el país. Queremos saber la realidad de las cuentas públicas. La situación real de las arcas de la Seguridad Social.

Sin vaguedades.

Sin medias tintas.

La verdad...

Sólo así podremos comprender el porqué de estas medidas y aprender de nuestros errores pasados para que mañana no volvamos a estar en esta situación.

Si mi bienestar  futuro pasa por pagar un poco más, estoy dispuesto al sacrificio.

Yo sigo creyendo en Mariano Rajoy. Necesito seguir creyendo en él, a pesar de que me suba los impuestos, porque se que ese dinero será invertido en el bien de la Nación y no en leyes que sólo aprovechan a unos pocos y a aquellos que sólo desean la destrucción de España.

Necesito seguir creyendo en aquel que me ha dado la esperanza de un futuro mejor.