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jueves, 12 de julio de 2012

Violencia callejera

Leo con aflicción y veo con espanto las crónicas y noticias relacionadas con el conflicto de la minería.


Siento enormemente que, entre los heridos, haya víctimas inocentes de las acciones violentas relacionadas con las protestas.

Me parece muy loable por parte de los trabajadores (del gremio que sea) que decidan protestar contra lo que consideran injusto y reclamar lo que consideren oportuno. Siempre que sea desde el respeto a la ley y a la libertad de los demás.
 
Sin embargo, me pregunto yo... ¿Qué debe de hacer la policía ante los violentos mezclados con los manifestantes?

Tras ver el arsenal que se les ha incautado a los detenidos ayer en Madrid, me pregunto si, realmente, todos aquellos demagogos que tachan a las fuerzas de seguridad del Estado de "asesinos" y "psicópatas" están en sus cabales.

No seré yo (Dios me libre) de ser el que afirme que toda esta basura violenta tiene algo que ver con los mineros, que quede claro.

De la misma manera, condeno firmemente los hechos violentos de estos días de atrás que, estos sí, han sido provocados por la idea marchita y caduca de que los derechos se exigen con barricadas, fuego y capuchas. Como en los años 30...

¿Acaso debería de pensar lo contrario? ¿Acaso debería de fiarme del talante pacífico y dialogante de un individuo que sale con un lanzacohetes y un pasamontañas de casa?

Quisiera pensar que no todos los mineros son así.

Quisiera pensarlo...

Pero también entiendo que, si alguien la lía a mamporros, quema contenedores de basura y hace de la calle un campo de batalla en una manifestación, sea detenido, incluso, con el uso de la fuerza en caso de ser necesario. Y apoyo totalmente la decisión de que, en estos casos, sea aplicada la ley antiterrorista.

Y entiendo perfectamente a todos aquellos que se apenan e indignan con la imagen de una niña con un impacto de una pelota de goma. Entiendo esa pena e indignación y la comparto.

Pero hay que entender que, ante tamaña explosión de violencia, la policía actúe con contundencia.

16 de los 18 detenidos de ayer no pertenecían al mundo minero. La mayoría tenían, ya, antecedentes por hechos similares.

Como ciudadano y como demócrata, condeno firmemente los hechos acaecidos. Pero con esa misma conciencia democrática, apoyo firmemente a la policía en su actuación para detener y poner ante los jueces a toda esta chusma que, parapetándose de manera cobarde y ruin tras los hijos de los trabajadores que libremente defienden lo que creen que es suyo, aprovechan la aglomeración para perpetrar sus fechorías.

Si yo hoy fuese el padre de esta niña, estaría muy enfadado, sí.

Pero no con el policía que disparó esa pelota de goma, sino con los hijos de puta que, para poder destacar y dar rienda suelta a sus instintos asesinos y violentos, usan a los trabajadores y sus familias (manifestación sí, manifestación también) como escudos humanos tras sus fechorías.

Y, a los sindicalistas, os digo: ¿De verdad queréis que sean estos elementos anarco-radicales los que os ayuden a defender los derechos de los trabajadores? ¿Son éstos, los elementos que darán credibilidad a vuestras protestas y propuestas? 

¿De verdad esta es la sociedad que queremos?

Depuren ustedes, señores representantes de la clase trabajadora, a los asistentes a las manifestaciones y condenen sus actos.

1 comentario:

  1. Comparto su opinión totalmente. Es indignante que cada manifestación de lo que sea, se convierta en una batalla campal. Pero así son algunos seres humanos. Personas que no razonan, violentas, que lo único que buscan es provocar a los antidisturbios para sacar imágenes de estos pegando a la gente o deteniendo a alguien, y luego denunciarlos. Vaya sociedad.

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