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martes, 27 de marzo de 2012

De los piquetes informativos y la represión sindical

Piquete informativo: Dícese del grupo de personas que, en el ejercicio de su derecho a la huelga, informan pacíficamente de los motivos de ésta a los trabajadores que quieren ejercer su derecho al trabajo, para intentar convencerlos de que se unan a su causa.





Mas o menos, esa es la teoría, aunque todos sabemos que, en la práctica, las maniobras de estos piquetes son, de todo, menos pacíficas e informativas.

Desde siempre, los piquetes han sido un elemento represivo sindical, no para convencer, sino para obligar mediante medios violentos a los trabajadores y empresarios a unirse a su causa.

Actúan como verdaderos secuestradores de la libertad individual, llegando a insultar y a agredir a los trabajadores que no están por la labor de apoyar sus reivindicaciones.

En pleno siglo XXI, en plena era de la información global, los piquetes son un sinsentido. Todos los trabajadores están (estamos) informados sobre la realidad social, los motivos de la huelga y tenemos una opinión formada sobre nuestra participación en los actos reivindicativos. No hace falta, señores sindicalistas, que me esperen a la puerta de mi trabajo para convencerme... porque no me van a encontrar.

Y no me van a encontrar porque ustedes me dejaron abandonado cuando perdí mi puesto de trabajo durante el gobierno del infame incompetente. Mientras 5.200.000 de personas nos veíamos abocados al paro y a la desesperación, ustedes estaban de crucero, comprendo relojes de lujo y poniéndose tiesos de marisco a costa de mi (nuestro) sudor.

Ustedes, señores represores de la libertad, renunciaron a representarme entonces y, ahora, no quiero que me representen, sólo con el objetivo de mantener sus privilegios económicos.

Ustedes renegaron de mí hace un año. Me traicionaron. Me vendieron por un puñado de euros en plena orgía de despidos.

Yo, hoy les repudio.

Ni 50.000 piquetes informativos ni 50.000 consignas guerracivilistas podrán hacer que mañana me lleve un mendrugo de pan a la boca. Ustedes nos dejaron abandonados a nuestra suerte y hoy nos llaman "compañeros" porque nos necesitan. Por eso hoy mencionan mi nombre y el de otros 5.200.000 trabajadores que el día 29, por no tener, no tendremos ni derecho a huelga. Ni siquiera tendremos el derecho a escuchar las razones que sus piquetes represivos exhiban para convencerme de que no entre a trabajar.

 El viernes, ya seremos historia para ustedes. Seremos un número perdido en un titular de periódico que utilizarán para seguir de crucero y de mariscada en restaurantes de lujo. Seremos uno más en una estadística con la que justificar su existencia parásita y miserable.

Mientras recompensan a sus "piquetes informativos" la represión y los servicios prestados a la causa con un puesto de liberado sindical pagado por todos los contribuyentes, yo pasaré, de nuevo a ser lo que fuí hace un año: uno más entre 5.200.000.

Así que "compañeros": el día 29, conmigo no contéis.

1 comentario:

  1. Me recuerdan a los bolcheviques en la revolución de octubre pura violencia

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