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viernes, 30 de marzo de 2012

El fósil del sindicatosaurio

Terminada la convocatoria de huelga, hay que hacer balance. Todo indica que ha sido el mayor fracaso del sindicalismo español.




El sindicalismo español, ha muerto.

Al menos el sindicalismo tal y como lo conocemos ahora.

Bajo la influencia del rencor acérrimo a un franquismo que tan solo la izquierda sigue avivando como medio de subsistencia, los sindicatos de clase (UGT y CCOO, para que no queden dudas), han terminado por disolverse en su espíritu victimista.

Desde la muerte del general Franco, los sindicatos siempre se han visto descolocados. Realmente, ya no tienen un enemigo al que enfrentarse y la globalización de las ideologías han hecho que la afirmación de que todo obrero debe de ser de izquierdas se ha tornado, como mínimo, poco riguroso y discutible.

El sindicalismo español, desde la implantación del sistema democrático, nunca ha sido un movimiento por y para los trabajadores. Durante estos últimos 37 años (en mayor medida desde hace 3 - 4), se han convertido en el brazo ejecutor de las políticas de los partidos de izquierda.

Y se nota.

Los sindicatos hacen, o pretenden hacer, política a costa de los derechos de los trabajadores. Su manera de hacer, con su inmovilismo, se ha convertido en una máquina de generar paro y pobreza. Es normal. Cuantos más afiliados "víctimas del sistema" haya, más poderosos son ellos. Todos conocemos representantes sindicales que se han vendido al "empresario represor" en beneficio de sus intereses, tanto individuales como sindicales ¿Qué no serán capaces de hacer sus líderes?

Si es que no se puede estar pidiendo pan con el estómago lleno de caviar. Pero ellos, los líderes sindicales, no lo entienden y, aprovechando sus soflamas incendiarias, nos intentan tomar por tontos en su "lucha de clases" y su "lucha ante el capital" cuando son los primeros que han sucumbido al vil metal.
Evolución de las subvenciones a los sindicatos antes y durante la época Zapatero

Y, aunque nos sigan tomando por gilipollas, los ciudadanos nos damos cuenta y, por mucho que nos intenten convencer con panfletos y slogans de los años 30, los hemos visto a diario de la mano (y la chequera) de los ineptos que nos han llevado a la situación actual sin hacer nada por los más de 3000 trabajadores que se quedaban sin trabajo a diario durante los últimos tres años. Esos mismos ineptos que, al modo de un pirómano que tras incendiar un monte quiere apagar el fuego y acusa al bombero, hoy echan balones fuera, llaman a la movilización e intentan ganar por, el método que sea (todo vale: violencia callejera, mitines a menores...) lo que legítimamente han perdido en las urnas.

Hoy, los sindicalistas de clase (alta) exigen una negociación con el Gobierno para... ¿Para que?

Extrañamente, se sienten legitimados, no se sabe muy bien en base a qué, para negociar acuerdos legislativos.

Pues va a ser que no, señores sindicalistas.

El poder legislativo y ejecutivo corresponde al Congreso de los Diputados, exclusivamente.

Mal que les pese, ustedes ni cuentan ni existen. Ustedes, no son políticos. Y, si quieren serlo, afiliense a un partido y dejen de prostituir el espíritu de lo que debe de ser un buen sindicato: La defensa de los derechos de los trabajadores.

Con movilizaciones como las de ayer, tan solo buscan desestabilizar el sistema en beneficio de sus gurús intelectuales y sus partidos matriz. Lo que, en cualquier diccionario o manual de democracia, se denomina GOLPE DE ESTADO.

Golpe de Estado, perpetrado por los piquetes y las brigadas de ultraizquierda que, en cada convocatoria de huelga, intentan someter a sus "compañeros" por orden de los líderes sindicales con la coacción, el insulto y las agresiones físicas.

Pero es que la ciudadanía, ha madurado mucho más que los sindicatos. Éstos siguen anquilosados en  el 36 y, aquellos, ya viven en el siglo XXI.

Por eso, los trabajadores, les han (hemos) dado la espalda.

Porque sólo viven para ellos y no para los intereses generales de los trabajadores.

Porque han vendido las almas de los parados por un puñado de monedas.

Porque apoyaron, idearon y jalearon las (no) medidas de los que crearon el paro.

Porque ellos crearon el problema que hoy utilizan para justificar sus movilizaciones interesadas.

Y, sobre todo, porque, de tanto tomar por imbéciles a los ciudadanos, han terminado por darse cuenta cuánto los han utilizado en beneficio de sus vacaciones de lujo, sus Rolex y sus mariscadas.


"Un paso atrás, ni para coger impulso", dicen ellos.

Yo les digo, den un paso adelante, modernícense, trabajen por y para los trabajadores y dejen la política para los políticos...

O dejen un bonito fósil de sindicatosaurio.


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